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Toráh Diario

SINOPSIS Y REFLEXIONESPARASHÁ BO #15

Parashá Bo #15 (Ve) 1/23/2021

1: Shemot 10:1-11

2: Shemot 10:12-23

3: Shemot 10:24-11:3

4: Shemot 11:4-12:20

5: Shemot 12:21-28

6: Shemot 12:29-51

7: Shemot 13:1-16

Maftir: Shemot 13:14-16

Haftará: Irmeyáhu (Jeremías) 46:13 - 46:28

CR: Hilel (Lucas) 5:12-7:50


Cuenta el Zohar que la letra Bet entró y dijo al Creador: “Hacedor del mundo, sería bueno crear al mundo conmigo, ya que los Superiores y los inferiores Te bendicen conmigo, porque Bet es Berajá (Bendición). El Creador le contestó a Bet: “¡Por supuesto, Yo crearé al mundo contigo! ¡Serás el principio del mundo!” Por tal motivo, nuestra Santa Torá comienza con la letra Bet: Bereshit (En el principio). Así que está Parashá Bo va impregnada de la gracia de esta letra Bet. La gematría de Bo בא es 3 y esta alude al matrimonio; bodas con cercos de protección del cielo, compuesto por 3 integrantes: el hombre, la mujer, y Hashem en el medio de ellos. Una triada tan poderosa que escapa de los estándares de la razón.


Esta parashá Bo nos enseña cómo interviene y se mueve el Eterno, y cómo es Su participación en el día a día en la vida de cada habitante de la Tierra. El hombre tiene la potestad, el libre albedrio de decidir el cómo, cuándo, dónde y cuál camino elegir para su vida. Cualquiera sea el camino elegido, en ambos casos, Hashem tiene una activa participación; Él siempre estará presente en los dos escenarios. Apoyará tu decisión, sea buena o mala... En el caso de Moshe Rabenu, este eligió hacer lo bueno y ponerse al servicio de Hashem y del pueblo de Israel. Mientras que por otro lado, Faraón decide hacer lo opuesto, lo malo, rechazar al Di-s de Israel y mantener cautivo a Su pueblo negándole tozudamente su libertad.


Ahora bien, ¿cómo acontece esto en el aquí y ahora? El hombre es quien da inicio a cualquier acción que decida y no Di-s, porque Hashem respeta la voluntad de cada ser humano. Una vez que el hombre da el primer paso, Hashem entra en la escena, donde es invitado, no por la palabra sino por la acción o la decisión que realizaste, bien sea hacia la luz o hacia la oscuridad... En cualquiera de los dos casos... ¡Ahí estará Hashem contigo!


Hurguemos la Torá y veamos cómo se mueve esta exquisita Parashá Bo:


“Y vinieron Moisés y Aarón al Faraón y le dijeron: Así ha dicho el Eterno, el Di-s de los hebreos: ¿Hasta cuándo rehusaras humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo para que ellos me sirvan.” Shemot (Éxodo) 10:3

“Y endureció el Eterno el corazón de Faraón, y él no quiso dejarlo ir. Y el Faraón dijo: ¡Vete de mi presencia! ¡Guárdate de volver a ver mi rostro, porque el día en que vieres mi rostro, morirás! Shemot (Éxodo) 10:27-28


Un momento... ¿Y cómo es esto? Por un lado, el Eterno le dice a Moshe y a Aarón que se presenten a Faraón, y por otro lado endurece el corazón de Faraón. ¿No es acaso esto una dicotomía o una contradicción de mando? ¡Por supuesto que no! Nada más lejos de la realidad. Hasta lo que aparenta ser “contradictorio” en la Torá, sencillamente es perfecto, porque está diseñado por el PERFECTO, mucho antes de la creación de todos los mundos... Recuerda que eres tú quien da el primer paso hacia lo bueno o lo malo. Luego de ese paso, el Eterno te empujará para que culmines lo que empezaste.


“Entonces juntó el Rey de Israel a los falsos profetas, cuatrocientos hombres, y les preguntó: “¿Acaso iremos a Ramot Guilad a la guerra, o me abstendré?” Y contestaron: “Sube, pues entregará Di-s al enemigo en manos del Rey” 1ª Melajim 22:6


“Entonces dijo (Mijayhu): He visto a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y dijo el Eterno: No tienen amo estos, vuelva cada uno a su casa en paz.” 1ª Melajim 22:17


“Y dijo el Eterno: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot Guilad? Y decía uno así, y otro decía así. Entonces salió el espíritu y se paró delante del Eterno, y dijo: yo le induciré. Y le preguntó el Eterno: ¿Con qué? Y respondió: saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Entonces dijo el Eterno: inducirás y también lograrás; sal y haz así.” 1ª Melajim 22:20-22


Aquí vemos como el Rey Acab insiste en ir a pelear contra los sirios. Pero Hashem le habla a través de Mijayhu, el profeta de Israel, y le dijo que no fuera a la guerra porque la perdería. Acab insistió tercamente en ir a la guerra, por lo que llamó a los cuatrocientos falsos profetas para que le dijeran “lo que él quería escuchar”. Un espíritu de mentira envió Hashem a estos falsos profetas, cumpliendo así el deseo de Acab.


Sigamos navegando en nuestra Parashá Bo, en las vetustas arenas desérticas, tierra de la cautividad del pueblo hebreo.


“Y tomarán de la sangre y la pondrán en las dos jambas y en el dintel de las casas en que la han de comer.” Shemot (Éxodo) 12:7


Hubo una circuncisión (Brit-Mila) masiva en todo el pueblo de Israel, jóvenes y ancianos fueron circuncidados. Tomaron la sangre del sacrificio de Pesaj y la sangre de los circuncidados, las juntaron y untaron sobre las jambas de las puertas de sus casas. El ángel de Hashem sólo golpeó a Egipto, ya que cuando veía mezcladas la sangre de la circuncisión con la sangre del sacrificio de Pesaj, como señal en las puertas, entonces el Manto de Misericordia del Eterno se desplegaba para el pueblo Israel, como está escrito: “Y te vi revolcándote en tu sangre, y te dije: por tu sangre vivirás.”


Por ello, el pacto de la circuncisión (Brit-Mila) es tan poderoso; tanto que puede conectar en menos de una decima de segundo el mundo espiritual con el mundo físico, los siete cielos y ascender al Trono de la Gloria de nuestro Padre Celestial. Y causar que todo el universo guarde silencio en honor al pacto de los hombres con el Señor de señores, el Rey de reyes, el Todopoderoso, el Eterno, juntos para toda la eternidad.


Nuestro Padre de los cielos, que es bueno, a pesar de la maldad sin escrúpulo de Faraón para con Su pueblo Israel, desplegó Su manto de Misericordia y enderezó todo lo torcido que hizo este malvado. Transformó esa circunstancia en una milenaria enseñanza para tí que lo lees hoy, para mí, y para toda esta generación y las venideras, para que podamos calmar la sed en las aguas eternas del Saber de nuestra Santa Torá.



Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.


 
Yehoshúa Villarreal I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música, la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.



Yehoshúa Villarreal I.




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