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Toráh Diario

SINOPSIS Y REFLEXIONESPARASHÁ SHEMOT #13


Parashá Shemot #13 (Nombres) (1/09/2021)

1: Shemot 1:1-17

2: Shemot 1:18-2:10

3: Shemot 2:11-25

4: Shemot 3:1-15

5: Shemot 3:16-4:17

6: Shemot 4:18-31

7: Shemot 5:1-6:1

Maftir: 5:22-6:1

Haftará: Irmeyáhu (Jeremías) 1:1 - 2:3

CR: Hilel (Lucas) 1:1-2:20


Los nombres son los surcos de un campo fértil donde se siembran y albergan las historias por contar. Lugar que esconde las aventuras de la humanidad en cada letra de los nombres inspirados por el mismo cielo. Cosechas que serán reconocidas por la calidad de sus frutos. Shemot (Nombres), el segundo libro de la Torá, es el nombre de esta parashá que tiene la virtud de usar el sonido como fuente de vida; éste nombra y declara la existencia de cada protagonista, habitantes pasajeros de este mundo. El pueblo de Israel permaneció aproximadamente 210 años en Egipto; sin embargo, este pueblo escogido por el Eterno, siempre entendió que esta nación no era su verdadero hogar; así como también sabía que el mundo material tampoco lo era. El mundo por venir, el Olam Habad... ese era su hogar.


El Midrash ratifica que el pueblo de Israel se conservó fiel a las enseñanzas de los Patriarcas en medio de un Egipto preñado de idolatría. Las Escrituras nos dicen en esta parashá, que Yosef no se desvió de las costumbres y tradiciones de la casa paterna, aún cuando ejercía el cargo de virrey de esa nación con el nombre que el Faraón le asignó de Tzafenat Panéaj (descubridor de cosas ocultas). Lo maravilloso de Yosef es que, a pesar de ello, nunca se asimiló a la tierra de Egipto, más bien educó a sus hijos Efraín y Menashé (primeros hebreos que nacieron, se formaron y preservaron en la diáspora), en las costumbres y en la vida espiritual conectada con Hashem, guiado por las enseñanzas legadas por sus antepasados. Egipto constituía el poder más grande, una súper potencia que dominaba al mundo, sumida en la idolatría y en la inmoralidad. Por ello, las desgracias que vinieron sobre la vida del pueblo de Israel fueron a causa de Egipto. Lo mismo aconteció tiempo después con Babilonia y Roma.


Un nuevo Faraón, que no conocía a Yosef, se posesionó del reinado egipcio. El nuevo rey deliberadamente adoptó una nueva política que ignoraba las grandes contribuciones y aportes que Yosef había sembrado en esta nación, proyectándola como la primera potencia de esos tiempos. Este Faraón fingió que se unía a la fuerza laboral para colaborar con los hebreos. Los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con rigor. La palabra en hebreo BEFÁREJ (con dureza), tiene similitud con la palabra BEFE-REJ; cuando ésta se lee con una pequeña variación significa “discurso agradable”. Este “discurso agradable” fue el recurso que uso Faraón para dar comienzo a un nuevo tiempo de esclavitud de los judíos, y les dijo: “Por favor, trabajen conmigo hoy”. El Talmud cuenta que Faraón tomó su balde y una llana, y al ver todos como Faraón mismo hacía ladrillos, se le unieron. Los judíos trabajaron con entusiasmo junto a él, poniendo lo mejor de sí mismos. Cuando oscureció, el Faraón designó capataces sobre ellos y les ordenó: “Contad los ladrillos”. Así lo hicieron, y luego agregó: “Esta cantidad, es la cantidad de ladrillos que deberéis hacer todos los días, sin recibir nada a cambio” No conforme con esto Faraón decretó que cualquier egipcio tenía derecho a tomar a un hebreo como esclavo para todo tipo de trabajo.


Otro punto tratado en esta parashá es el nacimiento de Moshe Rabenu, hijo de Amram, nieto de Leví; y su madre Yojeved, hija de Leví que contaba 130 años cuando engendró a Moshe. Los astrólogos le habían dicho a Faraón que el mismo día del nacimiento de Moshe, nacería el futuro Redentor del pueblo de Israel. Faraón ordenó que “todo niño varón” que naciera ese día, ya sea egipcio o judío, sea arrojado al rio. “Todo hijo hebreo que naciere, lo echaréis al rio; y a toda hija dejaréis vivir.” Shemot 1:22 Yojeved escondió durante tres meses al pequeño Moshe y no podía esconderlo por más tiempo, ya que la profecía que pesaba sobre la vida del bebe, como el Redentor de Israel, era inminente. Moshe nació el 7 de Adar, y el día en que fue puesto en el rio era 6 de Siván, exactamente la fecha futura de la entrega de la Torá. Según el Talmud, Moshe nació circuncidado en el primer día del séptimo mes de embarazo. Cuando Moshe nació, toda la casa se llenó de luz; se dice que esta era la luz que creó Di-s en el primer día de la creación. Su cuerpo irradiaba y se transparentaba por causa de la luz de su alma.


Obviamente que la profecía de su hermana Miriam se cumplía al pie de la letra cuando dijo: “Mi madre engendrará al futuro Salvador de Israel.” La Torá nos narra que Moshe es arrojado al rio en una canasta, mientras era arrastrado por las aguas, Miriam lo seguía. Ella presenció el rescate de su hermano Moshe, cuando la hija de Faraón, Batia, lo rescató y adoptó. La hermana de Moshe que estaba observando la escena, se adelantó y ofreció: ¿Os consigo una muy buena nodriza judía? Si, le replicó Batia. Miriam caminó rápidamente a su casa y retornó con su madre. La princesa ordenó a Yojeved, llévalo es vuestro, amamántalo, que yo os pagaré por vuestro servicio. Aquí en este corto pasaje vemos la intervención misericordiosa y poderosa del Eterno; el futuro Salvador del pueblo de Israel seguía siendo el hijo de Yojeved y Amram, viviendo en el palacio egipcio, creciendo bajo el cuidado de su propia madre, sin estos saberlo. Un dato curioso es que el bebe Moshe, como si tuviera conciencia de lo que hacía, de forma natural rechazó a todas las nanas egipcias que intentaban amamantarlo. Como dicen nuestros sabios en el Midrash, la boca que hablará más tarde a Hashem era demasiado santa para tomar leche de una gentil.


Finalmente tocaremos el asunto de cómo Moshe es escogido para la misión que Hashem tenía para él. El Midrash cuenta que a Moshe se le escapó una oveja rumbo al desierto, y pensando en el sufrimiento de ella al morirse de hambre, la persiguió hasta que llegó al Monte Sinaí donde la oveja se detuvo a tomar agua, entonces Moshe dijo, como hablándole a la oveja: Perdóname, no sabia que estabas sedienta, pensé que era travesura de tu parte. En ese momento dijo Di-s: “Si Moshe es tan compasivo con su rebaño, él es el más apropiado para dirigir a Mi pueblo.” Hashem prepara y le entrega una poderosa arma, la vara milenaria que data desde la creación del primer hombre y pasó de generación a generación hasta llegar a Moshe Rabenu.


“¿Qué tienes en tu mano? Y él respondió: un bastón. Le dijo: arrójalo al suelo. Lo arrojó y se convirtió en una serpiente. Moshe escapó de ella. Entonces Hashem le dijo a Moshe: Extiende tu mano y tómala por la cola. Extendió su mano, la tomó y se transformó en un bastón en la palma de su mano.” Shemot 4:2-4


Esta es la vara que fue creada en el crepúsculo del sexto día de la creación. Al principio le fue entregada a Adán en el Gan Edén, y éste se la entregó a Janoj, Janoj la entregó a Shem, y Shem a Abraham; Abraham se la dio a Isaac, a Yaacob, quien la llevó a Egipto y la entregó a su hijo Yosef. Cuando Yosef murió, todas sus posesiones fueron tomadas y guardadas en el palacio de Faraón. Yitro, uno de los magos de Egipto, al ver esta singular vara con letras inscritas en ella, la quiso para sí, la tomó y la plantó en su jardín y ningún hombre se le podía acercar. Pero cuando Moshe llegó a Midián y entró en el jardín vio la vara; leyó las letras del Nombre Sagrado y la tomó. Al observar Yitro lo que había sucedido, declaró: “Este Moshe está destinado a liberar al pueblo de Israel de Egipto.” Y así fue que le dio a su hija Tziporá como mujer...


Hashem siempre antepone Su Nombre sobre todo nombre, el Tetragramatón que va delante de tí, y lo sella en tu corazón como la vara de Moshe...

Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.




Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música, la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.



Yehoshúa Villarreal I.


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