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Toráh Diario

¿Ocurrió? o ¿no ocurrió?

La cronología es una de las ciencias auxiliares de la historia cuya finalidad es determinar el orden temporal de los acontecimientos históricos y es fundamental para la historia.

Existen muchas discusiones cronológicas con base en los descubrimientos arqueológicos sobre la historia de las narraciones Bíblicas. Varias de ellas se tratan en el libro “La Biblia desenterrada” de Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman.


Mientras éstos dos autores han pretendido demostrar, basándose en la arqueología, sociología e historiografía, la imposibilidad histórica de muchas narraciones bíblicas y revisar la cronología que hasta ahora se estaba manejando. Desde la historia de los Patriarcas hasta la toma de Canaán, pasando por el largo peregrinaje por el desierto, los orígenes del pueblo judío narrados en los textos sagrados no casan, según ellos, con los datos arqueológicos. Existen otros autores como Pedro Cabello Morales en su libro “Arqueología Bíblica” que no entran en la discusión de la datación de los restos arqueológicos y dejan que en este punto hablen los expertos; más bien afirma que los autores bíblicos se reirían de esta discusión superficial.


Según Finkelstein y Asher1:

- Los últimos avances de la arqueología nos han permitido tender, por fin, un puente para salvar la distancia entre el estudio de los textos bíblicos y los descubrimientos arqueológicos.

- La Biblia es una obra humana característica que nos proporciona amplia información sobre la sociedad en la que fue producida.

- La recopilación de escritos nacionales como la Biblia están ligados a una fase particular de desarrollo social.


- Arqueólogos y antropólogos han estudiado el contexto en que surgen ciertos géneros de escritura complejos y, en casi todos los casos, aparecen indicios de formación estatal acompañada de una centralización del poder e instituciones nacionales, como un culto o una monarquía oficiales.


- Muchas de las cosas que suelen darse por supuestas como historia exacta -los relatos de los patriarcas, el éxodo, la conquista de Canaán y hasta la epopeya de la gloriosa monarquía unificada de David y Salomón- son, más bien, la expresión creativa de un poderoso movimiento de reforma religiosa que floreció en el reino de Judá al final de la Edad del Hierro.


- Aunque estos relatos se basaron, quizá, en algunas briznas de verdad histórica, reflejan principalmente la ideología y la visión del mundo de quienes los escribieron.

- Con la ayuda de los descubrimientos arqueológicos y las informaciones extrabíblicas, demuestran que las crónicas de la Biblia forman parte de ellas mismas de la historia y no son el marco histórico incuestionable en que debe encajar todo hallazgo o conclusión particular.

- Es la historia de dos reinos elegidos (reino de Israel y reino de Judá), y no de uno, que contienen conjuntamente las raíces históricas del pueblo de Israel.


Según Cabello2:

- Estas discusiones apuestan por una cronología baja, es decir, aquello que se atribuye a la época de David y Salomón, es más bien un periodo de Omrí y Ajab.

- William G. Dever ha llegado a hablar, incluso, de un “calendario revisionista” que se va queriendo imponer a nivel académico y popular, por medio de documentales que trasladan la “duda” al gran público.


- Los que defienden la cronología baja se presentan como los más equilibrados, independientes y modernos.

- Los que siguen defendiendo la cronología tradicional, con ligeras variaciones, con juzgados de apasionados, serviles del texto bíblico y antiguos.


- El sentido de la historia que tienen los autores bíblicos es diverso del nuestro, lo mismo podemos decir de su sentido del tiempo y la cronología.


- Su preocupación fundamental no es el “calendario”, la cronología en el sentido moderno del término, sino la providencia: cómo, cuándo y dónde ha visto el pueblo la mano de Dios.

- Los autores bíblicos se basan en hechos reales -recordados, conservados y transmitidos oralmente- pero que posiblemente han tenido lugar en momentos distintos y han sido vividos por personas distintas.


- Los autores bíblicos simplifican estos hechos en un solo relato continuo, unificado y coherente.


- Los autores bíblicos no se preocupan tanto por la sucesión real de los hechos cuanto por la “sinfonía” o “sincronía” de los mismos: todo ocurre de acuerdo con el plan de Dios.

A la hora de entender el texto bíblico hay que tener presente, por tanto, una cronología “relativa”, no ha de tomarse literalmente.


Las aclaraciones de todas estas discusiones las puedes ampliar mucho más a través de la Certificación en Estudios Hebraicos con la dirección del Rab Dan ben Avraham.


1 La Biblia desenterrada (3ra edición), Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman, pág 44-45

2Arqueología Bíblica, Pedro Cabello Morales, pág. 52-55

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